Olímpiate

Al parecer estas están siendo las Olimpiadas sin público, obligados por la pandemia. Pero ¿acaso no podrían ser alguna vez las Olimpiadas sin medios, sin noticias? ¿Acaso no puede ser que los deportistas consigan sus récords, sus triunfos, también sus fracasos, en su “habitación”, sin rastro de quien lo haya de comunicar al mundo rápido y con gran alocución? ¿Acaso los deportistas no habrían de realizar su competición en soledad, para ellos mismos, y no para todas las ilusiones que los contemplan?

Acaso esto solo sea la ilusión de quien no comprende el mundo y sus negocios, el afán de ser reconocido como uno entre los grandes, el afán de que uno vea in situ a un ejemplar semejante y lo alabe tanto como para que se crea más de lo que es, porque siempre es hermoso el cuento, y la admiración humana.

Es posible que Simone Biles necesitase hacer sus ejercicios en soledad, no solo sin público en las gradas, sino sin los miles de ojos del gran monstruo de la comunicación esperando vomitar al mundo sus movimientos, toda su trabajada ejercitación. Es posible que Simone Biles necesitase el silencio, el vacío y la nada a su alrededor, que no hubiese prisa por comunicar lo que hiciera, que no hubiese necesidad de grabación incluso, pues solo para ella y ante ella luchaba. Esto parece que es poco y que no es motivación, pero si el mundo dejase de grabar y de comunicar de inmediato los eventos semejantes, sería distinto.

¿Es posible que un deportista que compite pueda tener la prerrogativa en algún momento de negarse a que se le grabe masivamente y se retransmita de inmediato su competición universalmente por el hecho de que eso pueda afectar a su estado de ánimo, o sea, a su posible rendimiento final, o es algo con lo que tiene que apechugar? ¿Podría ser esta una cuestión que tendría que gestionar el mercado, el mercado de la compraventa de derechos de retransmisión y el derecho de comunicación periodístico?

Es curioso que se hable de salud mental (que podríamos decir que es relativa) en Simone Biles, como si el problema lo tuviera ella en exclusiva, naciera y terminará en ella. Es curioso que no se hable de salud emocional (que es más holística), supuesto que forme parte de la llamada salud mental.

Podría ser que no hiciera falta tanta sobredimensión mediática, en el mundo deportivo por ejemplo, lo cual no reduciría la posibilidad de records, sino, en principio, la cantidad de puestos de trabajo en el sector.

Qué cosa curiosa, en fin, salud mental, para unos, y salud laboral, para otros.

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